martes, 25 de agosto de 2015

Conectarse con los Sentidos, I Parte: Escuchar el Silencio

Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
26 de agosto de 2015

TALLER: CONECTARSE CON LOS SENTIDOS

I PARTE

Escuchar el Silencio

La imposibilidad de tolerar el silencio es una de las dificultades más comunes para las personas con problemas de ansiedad. La mayoría de personas que le dan mucha importancia a la efectividad y que manejan altos nivel de estrés necesitan estar escuchando algo: su propia voz, la radio, la televisión, el barullo de las masas, cualquier cosa. El silencio y la quietud les desespera.

A muchas personas el silencio las obliga a escuchar sus propios pensamientos, y si su estilo cognitivo es el típico que recuerda todas las preocupaciones y riesgos posibles, entonces, es comprensible que las personas no deseen escuchar su voz interior. Esta se ha convertido en una voz engañosa: “Yo debería de…, ellos tendrían que…, y si tal cosa no sucede entonces podría pasar tal otra…” Los típicos pensamientos que evalúan negativamente a las personas y a las situaciones, pero que no les proveen una visión objetiva: “Yo preferiría…, a ellos les convendría…, existen muchas posibilidades, hay una gran variedad de oportunidades…”

En los procesos de terapia cognitivo-conductuales, las personas trabajan para cambiar sus pensamientos, flexibilizarse y aprender a ver el mundo con una amplia gama de interpretaciones más racionales.  Pero mientras estos estilos se modifican las personas necesitan urgentemente sentir que sus niveles de activación disminuyen; esto es, simplemente, relajarse para sentirse mejor.

Generalmente, estas terapias incluyen, además de los ejercicios de reestructuración cognitiva, entrenamientos en ejercicios de relajación y modificaciones en la rutina de manera que se incluyan tiempos cotidianos de reposo, quietud y contacto con las sensaciones internas.

Algunas personas tienden a abandonar sus procesos de terapia cuando sienten que no logran relajarse, y que ese tiempo de silencio los conduce a “pensar más”, preocuparse más y ponerse más ansiosos. Lamen
tablemente, estas personas pueden haber abandonado sus procesos sin saber qué fue lo que no funcionó y pueden haber perdido una oportunidad muy valiosa para comprender cómo están funcionando sus pensamientos y sus emociones. Comunicar al terapeuta lo que ocurre es importante para encontrar soluciones y alternativas.

Por otro lado, cuando el terapeuta ha logrado establecer un vínculo de mucha confianza con las personas que atiende, y si estas tienen una buena disposición a comunicarse para mejorar, entonces es común escuchar las frases: “no lo logro”, “no soporto el silencio”, “mejor conversemos”, “me da miedo cuando se apaga la televisión y la radio, cuando todos se callan y no hay nada que escuchar”.
Es importante revisar un concepto sencillo antes de iniciar un proceso de entrenamiento en relación. ¿Qué es y qué no es permanecer en silencio?

Permanecer en silencio no significa dejar de escuchar, ¡todo lo contrario!, permanecer en silencio es dejar de hablar (en voz alta y en nuestros pensamientos también), y enfocar nuestra atención en lo que ocurre alrededor; es enfocar nuestra atención en la gran variedad de sonidos de nuestro entorno y buscar activamente hasta descubrir los sonidos más lejanos y los más tenues cercanos: El viento, un grillo, el canto de un ave o el ladrido de un perro a lo lejos, el revoloteo de una palomilla, el sonido de tu propia respiración o el latir de nuestro corazón.

Disfrutar el silencio es, entonces, un proceso de escucha activo, que requiere simplemente la quietud de nuestro cuerpo para no estorbar nuestra propia búsqueda de información en el entorno, o en nuestro interior.

Si quieres iniciar un estilo de vida en el que te sientas capaz de controlar el nivel de activación (estrés) de tu propio cuerpo; te recomiendo realizar el siguiente ejercicio diariamente:

Sólo por cinco minutos apaga el radio, la televisión, tu teléfono; sólo por cinco minutos calla, respira despacio y enfócate en escuchar todo lo que puedas. Escucha lo más lejano; escucha lo más cercano y pequeño, escuchar tu propia respiración y escucha tu cuerpo.


El profeta Elías no encontró a Dios en el viento fuerte, ni en el terremoto, ni en el fuego; lo encontró en un viento “apacible y delicado”. (I Reyes 19:11 y 12)

domingo, 23 de agosto de 2015

Para poder Reposar

Psique&Salud
Educación para la Vida

TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
Guadalupe, 19 de agosto de 2014

Para poder Reposar
Por María Antonieta Campos

De todas las actividades que se hacen en los procesos terapéuticos, una de las que más dificultades parecen implicar para las personas que quieren mejorar sus estilos de vida, es la práctica cotidiana la relajación.

En la sesión de terapia, bajo la conducción del terapeuta lo hacen muy bien. Primero porque hay una voz externa que les va diciendo qué hacer y esto representa que el control de la situación es externo y por lo tanto no depende sólo de la fuerza de voluntad de quien está aprendiendo.  Luego porque hay un momento y un espacio bien estructurados para realizar el ejercicio; en este espacio se supone que sólo esto se puede hacer, para eso se sacó la cita.  Además, este espacio implica la posibilidad de garantizar privacidad total; nadie interrumpe abruptamente una sesión de terapia.  Y, finalmente, en la sesión de terapia hay seguridad garantizada; si por alguna casualidad sucede que en el ejercicio, al relajarse la persona, deja un poco de lado sus “defensas personales” y, en consecuencia, surgen inesperadamente algunas emociones, se sabe que el terapeuta está allí para ayudar.

Pero, ¿qué pasa en el hogar, cuando la persona debe relajarse por sus propios medios? Usualmente las personas encuentran difícil encontrar un espacio igualmente privado y un momento en el que nadie interrumpa; por lo general, las personas no quieren dar explicaciones a otros de qué es lo que se está haciendo.  Además, si cuentan con un estilo de vida que les permita reservar un lugar con suficiente privacidad, no siempre tienen una rutina que les permita apartar el momento. Si lo tuvieran, algunas personas pueden no recordar los pasos a seguir, aunque cuando ya se ha practicado varias veces en la terapia, es más fácil lograrlo en el hogar. Y entre las excusas más frecuentes que he escuchado están las frases: “no puedo estar quieto(a) y no puedo reposar”, y “me genera demasiada ansiedad”.

Estas últimas denotan claramente una carencia en las habilidades de autocontrol; y no es de extrañar, probablemente por ello es que se asiste a una terapia que implica el entrenamiento en técnicas de relajación.

Entre los factores que más generan ansiedad suelen encontrarse el silencio y la quietud.

En un mundo en el que desde antes de nacer se promueve la “estimulación constante”, nos acostumbramos al ruido, a la luz, al movimiento, a la interacción, a la manipulación de objetos.  Las imágenes y el sonido llegan a nosotros desde pequeños sin tener que hacer esfuerzos para buscar la información que sea de mayor interés. La televisión cambia sus escenas vertiginosamente, la internet está diseñada con cientos de botones con información disponible en una misma pantalla y estos están pensados para permanecer allí sólo unos segundos, las carreteras están llenas de vallas publicitarias, las calles están llenas de rótulos con más información de la que nuestros cerebros pueden procesar, y las tiendas tienen millones de ofertas de objetos que podemos manipular, comprar y tener a nuestro alcance, sea que los ocupemos o no.

Las escuelas han sido rediseñadas para enseñar con múltiples estímulos, los libros son mejor cotizados cuando ofrecen abundante información que cuando promueven el desarrollo de habilidades por medio del trabajo manual. Ser competitivo ha sido asociado con la palabra “multitasking” queriendo con ello significar erróneamente que se puede manejar una gran cantidad y variedad de información a la vez.  Así, quien se diga a sí mismo “multitasking” es más “competitivo”, quien sea más “competitivo” será considerado a su vez más “competente”.  Y sin embargo, la realidad es que ninguno de estos conceptos suele ser utilizado correctamente.

Lo que la sociedad prefiere en realidad es contar con personas capaces de resolver problemas con eficiencia. ¿Quién puede resolver problemas con eficiencia? Quien se puede concentrar en ellos, quien logra enfocarse en una tarea y utiliza todos los recursos que tiene para resolver esa tarea.
Enfocarse implica resolver una tarea a la vez; pero esto es precisamente lo que el estilo de estimulación feroz de nuestra sociedad tecnológica y global no promueve.

Cuando por alguna razón tenemos un destello de consciencia que nos dice que tenemos que estar quietos por un momento, que la quietud es necesaria para recuperarnos porque estamos cansados, abrumados, desconcentrados, estresados o sin esperanza, entonces pensamos en reposar.  Pero nuestro cerebro entonces parece no saber qué hacer con la quietud.

El cuerpo sabe estar quieto, porque le enseñamos a sentarse por horas desde que entramos al preescolar. Pero la mente no sabe; le hemos dicho que si quiere sobrevivir debe pensar, que si quiere tener éxito debe buscar información.  Buscar, clasificar, comparar, repetir, armar…  ¿Buscar qué? Buscar datos, cosas, y trabajar con ellos, los datos que nos provee la sociedad de consumo. Hacer, hacer, hacer… hacer cosas para consumir, hacer cosas.

Pero ya llegamos al punto en que descubrimos que tenemos que estar quietos; ya llegamos a ese punto en que ni siquiera por la noche nuestra mente se aquieta y tenemos que recurrir a alguna pastilla (aunque sea de homeopatía) para dormir.

¿Qué hacer cuando ni siquiera el entrenamiento de relajación que nos ha dado el psicólogo logramos aplicar en casa?

Este es el ejercicio que requiere menor fuerza de voluntad de todos los que conozco, esta es la orden que debemos programar en nuestro cerebro, este es el dato que debemos pedirle que busque: Debe realizar un nuevo trabajo, debe ser eficiente en él, debe concentrarse en una actividad en la que nunca se ha concentrado.  Su trabajo será uno que requiere tremenda valentía, si usted está convencido de que la vida es un esfuerzo, “que hay que ganársela”, que hay que trabajar duro, que hay que ser efectivo, entonces le recomiendo que trabaje en esto. Busque el siguiente dato, concéntrese en esto: Su respiración.

Instrucciones para Reposar

25 respiraciones al día.
El tiempo que tome inhalar y exhalar despacio tan sólo 25 veces,
25 veces sintiendo cómo tus pulmones se expanden y  luego cómo el aire sale naturalmente,
25 veces escuchando el sonido de tu propia respiración,
25 esfuerzos conscientes de disfrutar que estás vivo, sin pensar en nada más.

Este sencillo ejercicio es el primer paso para cambiar su vida, para volver a enfocarse en vivir y no en hacer, para darle a su cerebro la oportunidad de crear con voluntad en vez de repetir rutinas de consumo una y otra y otra vez.  Respirar es vida, es salud, es reposo, es paz, es concentración, es eficiencia, es energía y  descanso a la vez.

Sea honesto(a) con usted mismo(a), si se observa en sus tareas del día con consciencia, se dará cuenta que hasta respirar es algo que se deja de lado con frecuencia, que no se respira profundo, que no se respira con fluidez, que se entrecortan las inhalaciones con tal de cumplir las tareas que estamos ejecutando automáticamente.

Regálese este esfuerzo, deténgase y respire, y hágalo una vez al día. Cuando pueda haga pausas y repita el ejercicio.  Aumente la frecuencia de sus respiraciones conscientes y verá cómo pronto su cuerpo recupera el equilibrio.

Respirar es amarse a uno mismo.


jueves, 13 de agosto de 2015

Pasos Importantes en el Camino a la Prosperidad

PSIQUE&SALUD
Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
13 de agosto de 2015

Pasos Importantes en el Camino a la Prosperidad
Por María Antonieta Campos Badilla

Cuando hablo de prosperidad me refiero a la abundancia en todo lo bueno: Abundancia material, abundancia en los vínculos afectivos, abundancia en la salud, abundancia en el deleite, abundancia para mí y abundancia para mi descendencia.

Desde que decidí trabajar independientemente, este se convirtió en un año de muchos aprendizaje en este tema.

PRIMER APRENDIZAJE: TENGO FE EN LA ABUNDANCIA DE DIOS PARA MÍ, DEBO EMPEZAR POR DISFRUTAR LAS PEQUEÑAS BENDICIONES 

Lo primero que he tenido que aprender es que la abundancia es un tema de fe. “Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.  Para poder ver lo que está dispuesto en plano espiritual para mí pero que aún no se ha materializado, es muy importante ver primero lo que ya está allí, en lo material, justo ahora. La obra de Dios es sutil y poderosa al mismo tiempo, puede haber toda una revolución en nuestras vidas y aún así es difícil notar que Él es quien está actuando.

Recuerdo una canción de Romeo y Sonia que rezaba: “De la higuera aprende, cuando su rama está tierna y brotan sus hojas es que el verano se acerca”. Este año le he pedido a Dios que me prospere (se lo he pedido sobre todo cuando se acercaban las fechas para hacer pagos). Les cuento que he tenido mucha más abundancia que liquidez y ha sido difícil no confundirse y pensar que Dios no me ha contestado.

Dios siempre contesta y Dios es abundante.

Este año he comido delicias, he paseado, he estado en contacto con la naturaleza y con el arte, he ido al teatro, he danzado, he podido gozar de diferentes programas de educación formal y no formal, he tenido salud, he abrazado a cada miembro de mi familia cada vez que así lo he necesitado, he contado con el amor de mis padres, de mis hermanos, de mi esposo, de su hija y de mis suegros… no puedo decir que nada me haya faltado.

Pero también es cierto que cuando se trabaja de manera independiente no se tiene asegurado un monto de dinero por mes para pagar las cuentas. Así, he tenido que escoger en qué me voy a enfocar: ¿me enfoco en las ramas y hojas verdes de la higuera o me quejo porque aún no estoy comiendo los higos de los que me he antojado?

Es fácil ver desde afuera cuál debe ser la actitud, ¿verdad? Es fácil ver desde allá que la fe no es tan difícil de practicar.

Mas cuando la espera se alarga se sienten las cargas más pesadas; pero Dios siempre nos da algunas señales, algunas promesas, algunas primicias para esperar a llegar al final del camino. Sobre todo he aprendido que no debo abandonar mis principios. No hay que desmayar, hay que disfrutar de las flores y frutos que se encuentran en este.

SEGUNDO APRENDIZAJE: DIOS PROSPERA TODAS LA OBRAS QUE CUMPLEN MI PROPÓSITO DIVINO, DEBO TENER PRESENTE CUÁL ES MI PROPÓSITO

Ahora bien, hay que caminar. Aun dentro de las opciones de trabajo informal hay que saber encontrar un propósito de vida y caminar hacia él.

Recuerdo muchísimas actividades de oración en mi juventud en las que alguna persona se acercó a bendecir mis manos: siempre me decían “todo lo que tus manos toquen prosperará”. Ninguna persona sabía de los otros me habían dicho; fueron diferentes lugares, diferentes contextos, diferentes épocas y diferentes personas y todas dijeron lo mismo. Así que les he creído aunque no siempre les entendí.

En ese tiempo no tenía idea de que mi trabajo como psicóloga, como artesana o como investigadora se centraría siempre en lo que yo puedo producir con mis manos. Hasta hace algunos días ni siquiera me había percatado de que yo trabajo todos los días con mis manos.

Por ahí tuve que empezar: Tuve que descubrir que yo tengo un propósito divino, que tengo un proyecto de vida que no es ajeno a lo que Dios ha ido esculpiendo en mi corazón. Ya lo dije:

·         Soy psicóloga y me dedico a ello los martes, los miércoles y los sábados; trabajo con arteterapia, técnicas creativas para estimulación cognitiva, terapia de juego, talleres de manualidades, terapia ocupacional, etc.

·         Soy investigadora educativa y trabajo en ello los jueves y viernes. Trabajo con diferentes empresas y tengo que ser altamente creativa para ello, casi siempre con pruebas psicométricas con formatos muy lúdicos, con técnicas artísticas en formatos grupales, talleres creativos, etc.

·         Soy artesana, diseño de joyas de autor, bisutería y accesorios. Hago esto los lunes. Espero llegar a tener una PYME funcional de aquí a mis 50 años; esta es una meta que me planteé después de cumplir los 30.  Cada una de las piezas que hago tiene un significado y el propósito de llevar un mensaje a las personas sobre el valor incalculable que tienen y sobre el gran cuidado que merecen darse a sí mismas.

Hago todo este con el propósito de que las personas descubran las capacidades y talentos que Dios les dio, que los valoren y los pongan en práctica, que crezcan y se desarrollen en ello como quien vive con un propósito de vida claro, que se valoren a sí mismas, que se amen para que puedan amar a otros, y que sean felices.

No tienen idea de cuántos años me ha costado definir en sólo cuatro párrafos a qué me dedico, cuándo lo hago y con qué propósito. Hasta la semana pasada tuve la comprensión de que estos cuatro párrafos constituyen el ministerio que Dios me dio.

En fin, sólo después de definir todo esto fue que pude descansar en Él y confiar que lo que estoy haciendo dará su fruto en el tiempo divino. Voy por el buen camino porque sé que Dios prospera las obras que cumplen con Su propósito en mi vida.

Así, el segundo paso para prosperar es definir cuál es el propósito que Dios tiene contigo, y una buena forma para definirlo es observar lo que Dios ha venido haciendo en tu vida. Las tres preguntas clave son: ¿a qué me dedico?, ¿cuándo lo hago? y ¿con qué propósito? Él no se ha equivocado, tu historia ha ido marcando lo que Dios quiere hacer en ti.

TERCER APRENDIZAJE: LOS PENSAMIENTOS SON IMPORTANTES, DEBEN SER ABUNDANTES

También, he aprendido que el estilo de pensamiento es determinante, debía desarrollar un estilo de pensamiento positivo y abandonar las ideas derrotistas; y esto es lo que más me ha costado debido a todas las historias personales que ya les he contado en publicaciones anteriores. Tuve que aprender a levantarme y decir lo que aprendí en la Biblia: “El pobre diga rico soy”; “Dios me puso por cabeza y no por cola, adelante y no atrás, arriba y no abajo, me da para prestar y no para pedir prestado”; “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”; “todo lo que mis manos hagan prosperará”; “todo lugar donde mis pies pisan es tierra conquistada”.

Yo no podía pasar por la vida deseando que alguien comprara mis productos o servicios para ayudarme cuando yo bien sabía que mis productos y servicios ayudan a otras personas a estar mejor. También tuve que aprender a repetir esto: “mis productos y servicios son útiles, deseados y bien cotizados, la gente los va a comprar”. Esto último era lo difícil de creer; yo sé que mi trabajo es bueno porque lo hago con amor, pero cuando se te enseña desde niña a pensar siempre primero en los demás, es difícil entender que puedes dar y ganar tu pan al mismo tiempo. En fin, este año tuve que recordar que Dios me dio talentos para que los ponga a trabajar y me ha prometido que estos producirán "al ciento por uno". "Salario hay para el que trabaja" y yo trabajo todos los días. Así he continuado mis labores con esperanza.

Los frutos comenzaron a venir poco después pero con algo de inestabilidad, a veces sí y a veces no. Aún ahora funciona de esa manera. Tuve que empezar a medir mis logros con plazos más largos, ya no pienso en mi salario por mes, sino en lo que logré en el año. Es más fácil, porque al fin y al cabo, como ya les dije, tengo evidencias amplias de que vivo en la abundancia.

Ahora me doy cuenta de que tuve que pasar por un proceso fuerte de reestructuración cognitiva; ya no recibo un salario mensual así que no es así como puedo medir el éxito en mis labores. Ahora tenía que pensar en la visión y misión de mis empresas o como se dice en un idioma cristiano y sencillo “en el propósito de mi ministerio”. Mi propósito es más grande ahora y la contabilidad la lleva Dios, y a Él siempre le salen las cuentas.

En síntesis se trata de pensar y hablar con abundancia y cambiar las medidas con las que se valoran los logros. Este año he avanzado despacio y sutilmente en todo, pero son muchas cosas, tres grandes proyectos y tres profesiones en un solo ministerio; si lo sumo todo, he logrado un montón.

CUARTO APRENDIZAJE: DEBO TRABAJAR CON PERSEVERANCIA Y ORDEN, SIEMPRE DE ADENTRO HACIA AFUERA, SIEMPRE EN EL TIEMPO CORRECTO.

¿Observaron que en el primer punto señalé específicamente cuáles días soy psicóloga, cuáles días soy investigadora y cuáles días soy artesana? Tuve que ordenarme para no perderme. Y tuve que decirlo al mundo para que no me pierdan.

Un tiempo para cada cosa y no dejar de trabajar: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. (Proverbios 6:6-8)

De eso se trataba ahora de saber que debía trabajar todos los días sin un jefe o supervisor, sin tener la presión de tener que entregar productos determinados en fechas específicas. Yo debía tener al autonomía necesaria para dirigir mis pasos.

Para ello era necesaria una rutina que me diera estabilidad: Una rutina con buena dieta, ejercicios, tiempos de descanso, oración, meditación, familia, amigos, etc., también era necesario un horario para trabajar unos días específicos para cada una mis funciones.

Nótese que en este apartado sobre la perseverancia estoy especificando primero los tiempos de atención personal y social, y es que, en el orden correcto, se trabaja para vivir, no se vive para trabajar. No se puede servir a Dios con efectividad si tus pies están cansados, si tu cuerpo está desgastado, si tu mente está aturdida, si tu corazón está triste o si tu espíritu está afligido. El trabajo, el esfuerzo debe desarrollarse de adentro hacia afuera y siempre en el tiempo correcto: un tiempo para cada cosa.

Y sí, estoy diciendo servir a Dios, trabajar para Él, porque ¿para quién más conviene trabajar sino para la fuerza amorosa que mueve el Universo?

Así, recomiendo a quienes quieran ser perseverantes definir primero sus tiempos: ¿Qué van a hacer? y ¿cuándo lo van a hacer?, y sobre todo ¿para quién trabajan? Y, en cualquiera de los casos, comiencen por satisfacer sus necesidades personales de manera que puedan trabajar con mayor efectividad.

QUINTO APRENDIZAJE: NECESITO QUE EL MUNDO SEPA CUÁL ES MI PROPÓSITO, CUÁLES MIS INTENCIONES, PARA QUE ASÍ ME RECIBAN CON CONFIANZA Y APERTURA

Si tienes una visión, una misión, un propósito en el mundo; sobre todo si es un propósito de servicio como el mío, comunícale al mundo claramente lo que estás haciendo.

Ya dije que tengo tres profesiones y un solo ministerio. A la gente le cuesta entender qué hago y tienen razón porque yo he pasado meses tratando de simplificarlo. Ahora es más fácil de explicar:

Soy Psicóloga e Investigadora Educativa: Uso el arte y la creatividad, tanto como proceso como desde los productos que embellecen a las personas y a su entorno, con el propósito de recordarle a las personas que son valiosas, que tienen capacidades y talentos únicos sin importar su edad y que pueden definirse y afirmar su propósito en el mundo.

Todo en nuestras vidas converge de alguna manera. Medita. Busca ese punto en que todas las áreas de tu vida tienen algo en común. Digo “todas las áreas de tu vida” no sólo las experiencias que más te han calado, sino todo, aquello que haces en tu cotidianidad de forma repetitiva, aquello en lo que eres especialmente talentoso(a), aquello que te cuesta y que has superado y te ha fortalecido, aquello que te ayuda a sentirte en paz y a disfrutar, aquello que consideras valioso e importante... En lo que es común entre lo sutil y cotidiano y lo impactante y esporádico, en eso que converge, es en lo que encontrarás el propósito de tus días, la obra hermosa que Dios va haciendo en ti y que te da sentido.

Si defines tu propósito de vida, la visión y la misión de tu trabajo personal, las personas que te rodean podrán comprenderte más claramente y recibirte con expectativas claras y con mayor confianza y apertura.

SEXTO APRENDIZAJE: DEBO PERDONAR, LIBERAR Y COMPARTIR PARA DISFRUTAR MI PROPIA PROSPERIDAD

En las últimas semanas recordé una de las lecciones más importantes de la vida de un cristiano: Entramos al jubileo eterno y podemos disfrutar de libertad espiritual sólo porque Cristo saldó una deuda que era nuestra. Se nos dio esta bendición como regalo y lo único que se nos dijo fue: "lo que de gracia recibisteis dadlo de gracia". Así, nuestra única deuda es una deuda de amor. Amar es compartir, es liberar, es soltar el pasado, es perdonar, es dejar ir al que te debe para avanzar hacia tu propia prosperidad y plenitud.

La prosperidad en la vida cristiana no consiste en acumular bienes materiales, consiste en desarrollar una clara consciencia de que Dios es abundante, el Universo es abundante, nuestra vida es abundante y nuestras relaciones también lo son. Debemos permanecer en comunión constante con la Fuente Divina, y dejar que fluya a través de nosotros Su amor, Su bendición, Sus buenas dádivas. Esto sólo es posible perdonamos y entramos en la perfecta gracia,  cuando somos coherentes con la naturaleza divina, abundante y generosa que Dios puso en nuestro corazón. En la perfecta gracia en donde somos realmente prósperos, plenos y abundantes.



miércoles, 29 de julio de 2015

Vibraciones de Amor

Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
29 de julio de 2015

Vibraciones de Amor
Por María Antonieta Campos Badilla


Dedicado a Zinnia Méndez,
por enseñarme a pedir a la Divinidad y soltar en Él todas mis intenciones
para confiar plenamente en Su poder.

Hace algunos días una amiga me mencionó un concepto interesante: “la energía vibratoria del Amor”. Según entiendo, fue Hermes en la antigua Grecia quien dijo "nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra", y a partir de este enunciado se entiende que todo aquello que ocurre en el plano espiritual, en el emocional, en el cognitivo, en el físico y aún en el material que llamamos inerte, todo eso es una vibración; y se dice que hay vibraciones más altas y puras que se encuentran en el plano espiritual en la presencia del Todo, del Amor, del que yo llamo Dios, y hay otras vibraciones más densas y pesadas en el plano más material. Y diferentes credos o prácticas espirituales alrededor del mundo procuran encontrar formas de elevar las vibraciones personales para alcanzar esa vibración más pura que es el Amor.

Entonces traté de comprender todo esto a la luz de aquello en lo que yo fui enseñada desde niña: el cristianismo; pero no desde  el cristianismo religioso, no desde el cristianismo que se apega a doctrinas eclesiásticas, rituales y tradiciones, sino desde mi experiencia cristiana, desde lo que yo leí en la Biblia, y desde lo que yo experimenté en mi cotidianidad con Dios, desde aquello que marcó mi norte para llegar a donde estoy. Y traté de comprender lo que es esta energía desde allí y comparándolo con lo poco que he escuchado y visto de otros credos.

Lo primero que recordé fueron las enseñanzas más tradicionales; la enseñanzas sobre un Amor que se desprende para darle a otros, sobre un Amor que tolera, sobre un Amor que perdona, etc. Y recordé que el 18 de marzo escribí, en este mismo blog, una reflexión al respecto de esa clase de Amor: Amor para Llegar a la Cima, y aún en esta reflexión mi postura no se apegó del todo a las enseñanzas tradicionales de las religiones cristianas, pero estaba hablando de un Amor que se ejecuta con acciones.

Según he oído, el Dalai Lama dijo: “La esencia del cristianismo y el budismo es la misma: la práctica del Amor para la cual es necesario poner énfasis en el perdón y compartir el sufrimiento ajeno”. Esto es cierto; cuando los cristianos hablamos del Amor inmediatamente pensamos en nuestra actitud y nuestras conductas en la relación con los demás (es lo que nos enseñan desde pequeños en la escuela dominical o el catecismo). Pero, aunque tradicionalmente se nos enseña a perdonar, a tolerar y a dar por obediencia, no siempre estos son actos de Amor. Una persona puede tener buenas actitudes y buenas acciones hacia alguien aún cuando no le ame; las buenas actitudes hacia otros traen paz a nuestra alma de forma natural y por eso también el Dalai Lama enseña a perdonar procurando un bienestar personal, pero eso no necesariamente es Amor.

Entonces ¿qué es Amor?, ¿cómo se vibra en Amor?

Recordé después, que en la misma escuelita dominical me habían enseñado sobre los diferentes tipos de Amor que cita la Biblia. De los escritos en griego se habla del Amor Fileo o el Amor de amigos y de familiares, del Amor Eros o el Amor de pareja y sexual, y del Amor Ágape que es el Amor de Dios.

Diría entonces, que desde este principio de las vibraciones existen diferentes vibraciones de Amor. Y a la vibración a la que mi amiga se refería era, probablemente, la del Amor Ágape, la del Todo, la del que “Todo lo Llena en Todo” (Efesios 1:23), a la vibración más alta y más pura.

A mis dos años de vida conocí a Jesús, siempre he sentido su presencia, su hermosa vibración, estoy convencida de que lo hice desde antes de nacer y no puedo explicar por qué tuve esta dicha maravillosa. Después de sentirlo, vivirlo y experimentarlo me enseñaron de Él. De entre estas enseñanzas y experiencias personales hay sólo una que me parece concuerda con la idea de una energía vibratoria poderosa, altísima y sublime, y voy a tratar de explicarlo de forma sencilla:

En las iglesias evangélicas me enseñaron sobre los tres lugares del tabernáculo: el Atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Al Atrio podían entrar todas las personas, pero al lugar santo sólo entraban los sacerdotes, y al lugar santísimo sólo podía entrar el sumo sacerdote después de ser purificado. En el Lugar Santísimo se encontraba la misma presencia de Dios, el Tres Veces Santo, el que es tan Puro que nadie podía estar ante su presencia sin haber sido purificado.

Cuando Jesús murió en la cruz las cortinas que separaban el Lugar Santo del Lugar Santísimo se rasgaron de arriba abajo, representando el acceso que Jesús nos dio al Dios Padre. Después de ese momento podemos acceder ante él, es decir, podemos elevarnos hasta alcanzarlo.

Jesús quien no cometió pecado porque vivió en la perfecta y altísima energía vibratoria del amor (para decirlo con las palabras que dieron inicio a esta reflexión) pagó el precio de nuestras equivocaciones, nos purificó, nos hizo justos y abrió un camino directo a la Presencia Divina, sin intermediarios ni más culpas ni cargas pesadas. Su vibración nos alcanzó y la vibración del Padre lo alcanzó a Él estableciéndose un puente de acceso eterno al Amor.

Eso fue lo que aprendí en las iglesias; yo ya lo había vivido antes de que me lo dijeran: el acceso a ese nivel tan alto y tan puro de Amor me lo dio Jesús como regalo. No se me abrió la puerta al Lugar Santísimo por el hecho de repetir unas palabras específicas (aunque hay declaraciones que son trascendentales en nuestras vidas, en el universo y en la eternidad), no se me abrió la puerta al ejecutar ningún ritual, ni se abrió con mis esfuerzos por seguir las enseñanzas del Sermón del Monte, francamente creo que la puerta se abrió en aquella cruz, casi dos milenios antes de que yo naciera. La Puerta es Él, Jesús, es la Puerta que se abrió y nadie puede cerrar (Apocalipsis 3:8).

Yo simplemente tuve la bendición de ver la puerta abierta y pasar a través de ÉL. No sé por qué, pero vi esa puerta cuando mi corazoncito de niña estaba aterrado por vivir y sentí su presencia, sentí su mirada, sentí su sonrisa, sentí su Amor. Lo Amé desde que lo vi y toda mi devoción ha sido desde niña  para Él.

¿Qué es pasar por la puerta?, ¿qué es entrar al Lugar Santísmo?, ¿qué es elevar la energía vibratoria?, ¿qué es vibrar en Amor? Eso: Amarlo, Adorarlo, entregarle toda mi devoción porque Él me Amó y me miró primero. Cierro los ojos y Lo veo, y me Ama apasionadamente. Inhalo y lo respiro a Él y me lleno de su Amor.

Ese contacto tan puro, tan mío, tan claro, me recuerda siempre un par de canciones: “Él Es Tierno” porque así vibra la dulzura que siento cuando cierro mis ojos y me topo con su mirada dentro de mí, y “Hay Momentos” porque cuando se vibra en esa intensidad de amor el tiempo se detiene y todo se contiene en un mismo momento y en un mismo lugar: todo, todas las personas (las que están y las que no), todas las experiencias, todo lo que existe, existió y existirá, el presente, el pasado y el futuro, todo es purificado por su preciosa vibración de amor y todo se vuelve uno con el Padre Eterno, con el Amor Perfecto, Eterno y Santísimo.

Supongo que las experiencias para vibrar en Amor pueden ser diferentes para cada persona, dependiendo de su credo, cultura e historia; pero sé que en todas las religiones la devoción es la clave para avanzar hacia un estado cada vez más puro e iluminado. Hay quienes recomiendan que se escoja a una persona, a un dios o a un objeto de devoción y se dice que sólo este hecho iluminará el alma de alguna manera.

Yo no puedo decir que yo escogí a Jesús primero, sino que Él me escogió a mí y yo me enamoré inmediatamente. No podría no Amar a quien no me ha pedido nada sino que me ha Amado de forma incondicional.

A Ese que no ha escatimado nada, a Ese que me lo ha dado todo, a Ese Amo y por Él vivo. De Él, de quien me enseñó a Amarme, de su precioso Ágape, nace mi Fileo y mi Eros. De la más alta energía vibratoria fluye el Amor como cascada a todas las demás áreas de mi vida, y ciertamente fluye mejor entre más lo veo, entre más lo siento, entre más lo Adoro.

He practicado algunas formas de relajación y meditación, he hecho yoga, he danzado, me he retirado a los más hermosos parajes naturales y me he alejado del ruido y el movimiento de las ciudades, me he dedicado a analizarme, he llevado psicoterapia, he tratado de desarrollar consciencia en mi vida, he aprendido a comer bien y procuro el equilibrio entre mi cuerpo, mi mente y mi espíritu; y les aseguro que todas estas son prácticas muy necesarias para vivir una vida integral. Pero nada de esto se compara con el nivel de vibración de Amor que se alcanza en la Presencia del Amado cuando se le Adora.


A Dios sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 15 de julio de 2015

Para Resolver un Problema Primero Hay Que Definirlo

PSIQUE&SALUD
Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
3 de junio de 2015

Para Resolver un Problema
Primero Hay Que Definirlo
Por María Antonieta Campos Badilla

Cuando aprendemos a hacer investigación en el colegio y tratamos resolver problemas con el método científico, lo más difícil es definir claramente el problema que queremos resolver, hacer la pregunta específica que queremos contestar y trazar nuestros objetivos bien delimitados para no alejarnos de estos en todo el proceso de investigación.

Aunque esto lo aprendemos desde el colegio, la mayoría de personas no lo aplica en su vida personal. Creen que los problemas personales se resuelven de manera diferente: esperando, por casualidad, con una buena dosis de fe, por ensayo y error, siguiendo los pasos de una tradición familiar, etc. En muchos casos estos ayudan, y es verdad que la fe siempre ayuda, pero también es cierto que hubo quien dijera: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6).

Si el conocimiento dice que para resolver un problema primero hay que definirlo o delimitarlo, entonces, definamos los problemas personales antes de actuar para resolverlos. He aquí dos ejemplos:

¿Acaso tiene problemas  con su presupuesto y está pensando en trabajar más de lo que su salud le permite? Antes de empezar a correr sin cesar debe preguntarse primero si lo que tiene no es un problema con la administración que actualmente hace de sus recursos. Y si cree que el problema es que en su familia no todos ganan-aportan igual cantidad de dinero, piense primero qué aportan todos (no sólo en lo material), y pregúntese si todos han llegado a un acuerdo sobre cómo usar efectivamente los recursos que tienen sin perder ninguno de los aportes que todos están dando actualmente (incluso los no materiales). ¿Sabe que cuando todas las personas de un grupo se ponen de acuerdo para definir y solucionar un problema es más fácil trabajar en armonía para lograrlo? La principal causa de los problemas económicos de los hogares no es la cantidad de dinero que se aporta entre todos, es la incapacidad de ponerse de acuerdo sobre las necesidades existentes, los recursos disponibles, los gastos reales, las proyecciones a futuro y los presupuestos posibles; es la incapacidad de trabajar en equipo y generar sinergia tanto para reducir el consumo como para aumentar el rendimiento de lo que se tiene. Para resolver este tipo de dificultades es necesario que todos los miembros adultos y adolescentes de la familia puedan definir con palabras y números el problema, los objetivos y las estrategias de solución.

Y cuando se tienen problemas de pareja por celos, generalmente las personas celosas tienden a pensar que su problema es que el otro no le garantiza seguridad a la relación, y el que se siente agobiado por los celos reclama un control obsesivo como el problema principal.  Ambos denominan al problema: celos o control o ambos y proponen como solución muchas reglas de control  y libertad. ¿Se han puesto a pensar si cada uno tiene formas de interacción social o valores diferentes y si acaso las expectativas para el desarrollo de la relación no son las mismas? Quizás el problema no es de celos ni de control, puede ser que simplemente no se quiere lo mismo de la relación de pareja ante lo cual ya alguien ha planteado la siguiente pregunta: “¿podrán andar dos juntos si no están de acuerdo?” (Amós 3:3). Eso es lo primero que hay que resolver: ¿Quieren una relación y qué tipo de relación? ¿Hay acuerdos posibles que unifiquen las expectativas o no? Y sin honestidad no se puede resolver.

Les propongo un ejercicio:

1.       Piense en el problema que le agobia.
2.       Escríbalo
3.       Escriba cómo se siente: sólo las emociones
4.       Explique las emociones: ¿Por qué se siente así?
5.       Defina qué estaba esperando, qué quiere, qué necesita
6.       Piense qué necesitaría para lograr eso que desea
7.       Vuelva a escribir su problema
¿Es el mismo problema al principio y al final del ejercicio?
8.       Escriba ahora sus objetivos, los recursos con los que cuenta y los métodos con los que puede alcanzar sus objetivos y resolver su problema.

“Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. Santiago 1:5

miércoles, 8 de julio de 2015

Somos Uno con la Naturaleza

Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
8 de julio de 2015

Somos Uno con la Naturaleza
Por María Antonieta Campos Badilla

Nuestro cerebro es maravilloso, percibe el entorno y procesa mucha más información de la que nos damos cuenta. La meditación, el arte y el contacto con la naturaleza, nos permiten conectarnos simultáneamente con nuestro interior y con nuestro entorno y, así, aprender a vivir con conciencia de lo que estamos percibiendo y del efecto que eso tiene en nosotros.

Mira esta imagen y sigue las instrucciones:


Si lo hiciste te diste cuenta de que después de un tiempo de observar la imagen de la derecha tu cerebro procesó información que no sabías que estabas percibiendo. Lograste percibir y guardar figuras, texturas e incluso colores. Además de ello pudiste procesar otra información como la idea de que la mujer fotografiada estaba sonriendo y podrías suponer cómo se sentía aquella persona en el momento de ser fotografiada, ¿cierto?

Hay muchos procesos mentales de los que no somos conscientes; esto quiere decir que gran parte de los procesos con los que percibimos, procesamos y reaccionamos a la información están allí funcionando de manera automática, para que nuestra conciencia se enfoque en lo nuevo, en lo prioritario y en lo que parece más complejo. Alguna información también pasa de lejos, esquivando nuestra conciencia, porque de alguna manera el cerebro encuentra la forma de protegernos del dolor o de algunas emociones de alta intensidad.

Y, precisamente, descubrimos lo que ya sabíamos de manera inconsciente cuando decidimos estar tranquilos, respirar despacio, dedicarnos a sentir, a meditar o a crear con lo que nace en libertad desde nuestro interior. Entonces logramos darnos cuenta de lo que ha estado sucediendo allí adentro; es entonces cuando percibimos lo que es automático y lo disfrutamos, y es también en esos momentos cuando nuestra conciencia logra sentir las emociones sin creerse amenazada por ellas.

Hagamos ahora un ejercicio:

Toma una hoja de papel y garabatea un rato tratando de no pensar en nada más que en tus garabatos. Después de 5 minutos detente un momento y escribe en la base de la hoja ¿cómo te sientes ahora?

En un segundo momento escoge una canción hermosa, una que te ayude a relajarte. A mí, por ejemplo, me parece que la música instrumental de Maranatha es hermosa y este vínculo podría hacerte escuchar algo que de seguro funcionará: https://www.youtube.com/watch?v=o_Q-dK1ShA4&list=PL78A8CB6E72334787 Mientras escuchas, haz garabatos en otra hoja. Escribe cómo te sientes 5 minutos después.

¿Notas alguna diferencia en los dibujos?


Aquello de lo que nos rodeamos nos influencia, nos alimenta, se impregna en nosotros y, generalmente, termina siendo uno con nosotros, y a eso le comunicamos lo que llevamos adentro sin dudas. Rodeémonos de aquello que queremos ser por dentro.

miércoles, 1 de julio de 2015

Soltando Amarras para Sentir

Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
1° de julio de 2015

Soltando Amarras para Sentir

Por María Antonieta Campos Badilla


Dedicado a Laura Nova y Zuly Sánchez,
mis profesoras de danza.
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En una reciente clase de danza, una de mis profesoras, Laura Nova, nos habló de un concepto nuevo: Tarab. Es la palabra que se utiliza en danza árabe para expresar que se baila con sentimiento puro, ¡muy puro! Con esta enseñanza, de nuevo me brillaron los ojos, ¡así es como quiero bailar!, ¡así es como quiero hacer todo lo que hago!, eso es lo que queremos lograr en las Tardes de Manualidades y Café: ¡queremos crear y comunicar nuestros sentimientos más puros!

Este es un grupo para conocernos más a nosotras mismas a través de diferentes expresiones del arte. Nuestro objetivo no es hacer manualidades maravillosas para exponer, tampoco intentamos ser “profesionales” ni “expertas” en ejecuciones artísticas, no interesa la técnica ni el producto, no se requieren conocimientos anteriores en artes plásticas; lo único que aquí interesa es cada persona viviendo-sintiendo el momento de forma consciente, es que cada una logre reconocer las emociones más puras que impulsan nuestras acciones y pensamientos en cada pequeño instante; es detener el tiempo y sentir, es darle lugar a lo que está adentro, es dejarlo salir con libertad y colocarlo conscientemente ahí, en aquello que estamos haciendo.

Sentir con pureza, es sentir con amor, es sentir con intensidad, sin juicios, sin temores, confiando en que el sentimiento que está allí trae en sí un mensaje divino que nos ayuda a purificar nuestro ser, nuestras acciones y nuestro entorno. ¡Hay que darle lugar a esas emociones para que nos comuniquen su mensaje!; pero cuando deseamos controlarlo todo de manera racional, es difícil dar lugar al sentimiento.

Para entender esto hay que entender primero que “el temor”, entendido como la censura con todos los juicios de valor del ser humano, ese “temor trae en sí castigo” (I Juan 4:18). El castigo es aquella condición que nos limita, la condición que nos hace perder la libertad por un momento, por mucho tiempo o durante toda nuestra vida.

Y es que nuestros temores y censuras y nuestra permanente necesidad de control nos quitan la libertad, nos amarran como a las cuerdas a un barco en el puerto. Pero los barcos no fueron hechos para permanecer en un puerto o anclados todo el tiempo, necesitan detenerse sólo algunas veces, el resto del tiempo su propósito es navegar. Nuestro diseño divino también está pensado para que nos movamos, para que avancemos, para que cambiemos constantemente y evolucionemos de manera positiva a lo largo de nuestra vida, sólo en algunos momentos debemos detenernos para planear nuevas y maravillosas rutas por explorar.

Igual que las amarras de un barco, nuestras censuras son una forma  de detenernos, nos atemorizan para avisarnos que algo malo puede pasar si no guardamos la compostura. No está mal prevenir el peligro, y no todas las reglas son malas, muchas de ellas convienen en momentos determinados.

Pero está mal sojuzgar cada situación con reglas inflexibles y dejando de lado el amor. Está mal censurar constantemente nuestros propios sentimientos para mantener “el control”. Eso es como anclar el barco con censuras y temores y bajar las velas para que el viento del amor no impulse nuestras vidas, y dejar en barco en puerto de forma permanente.

Ciertamente no conviene dejar de vivir en libertad con la errónea idea de que toda de la naturaleza humana, incluyendo sus sentimientos, es peligrosa. No lo es. ¡La naturaleza humana es amor!, porque Dios es amor, y quienes vivimos esta fe sabemos que fuimos hechos a imagen y semejanza de Él.

Y el perfecto amor de Dios—me refiero al puro amor de Dios, a la gracia que se impone ante el pecado y redime al ser humano dejándolo libre de culpa, a la gracia que abre camino a la compasión con ternura—, ese “perfecto amor de Dios hecha fuera el temor”. (I Juan 4:18)

Entonces, para soltar las amarras que nos impiden sentir, primero necesitamos reconocer que vivimos permanentemente en amor. Necesitamos confiar en que “en Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17:28) y por lo tanto en Él está contenido todo nuestro ser incluyendo nuestros sentimientos más complejos.

Si vivimos en amor, si confiamos en este amor, no es necesario temerle a lo que podamos encontrar dentro de nosotras mismas cuando decidimos actuar con sentimiento puro; ni mucho menos tenemos que tener temor de la forma en la que otros expresan sus sentimientos cuando sabemos que estos también aman. Todas podemos, al fin y al cabo, reconocer claramente qué es el amor y mantenernos protegidas en este.

No me refiero a que todos sea alegría siempre. Al hacer pausas en nuestra vida para sentir lo que hay dentro de nuestro corazón, podremos encontrar sentimientos como enojo, tristeza, frustración o resentimiento; incluso podríamos encontrarnos con el temor. Pero cuando digo que hay que confiar en el amor de Dios y permitirnos sentir nuestras emociones con seguridad, me refiero a que a que, por nuestra naturaleza divina, si abrimos la puerta y las ventanas de nuestra casa interna y dejamos brotar nuestros sentimientos, entonces, todos ellos tienen la oportunidad de conectarse con el Amor que mueve al universo.

Si a los sentimientos los dejamos ser, nos damos tiempo para sentirlos, para que estén allí con todo lo que de ellos nos gusta y lo que no, entonces, el perfecto amor de Dios, los envuelve, traduce su mensaje y los resuelve en luz, en acciones perfectas, libres, llenas de vida, de esperanza y de virtud.

Actuar con sentimiento puro, no es otra cosa más que confiar en que Dios está adentro y podemos dejarlo salir-brotar con todo lo que se encuentre allí también. Podemos llorar, enojarnos, frustrarnos o decir que tenemos miedo; y también podemos alegrarnos, tener esperanza y ser positivas. Para todo hay un tiempo y no hay que tener temor de sentir. Cuando damos tiempo y en presencia de Dios sentimos todos eso, el mensaje de nuestras emociones terminar por ser aclarado y las decisiones que nos traen paz también.

Yo soy cristiana, no de un templo ni de una denominación religiosa, soy cristiana en mi corazón porque descubrí el amor, la gracia y la libertad del Camino que Jesús trazó. Y, aunque muchos no entiendan, bailo con libertad las danzas árabes, porque en ese baile encuentro algunas de las cosas que de Jesús aprendí. Cuando en las clases de baile levantamos uno de nuestros brazos, estamos reconociendo que Dios mismo entra en nuestras vidas y nos purifica, cuando el otro brazo baja al mismo tiempo dejamos salir aquello que Dios ha purificado en nuestros corazones. Bailar se trata de sentir.

Aquí, en nuestras Tardes de Manualidades y Café, también le damos lugar a Dios en nuestros corazones, le damos lugar a nuestros sentimientos más puros, ¡a todos ellos!, a los sentimientos que el mismo amor de Dios nos ha regalado como joyas preciosas para dar luz a nuestras vidas. Y a todos ellos los reconocemos, les damos lugar y los dejamos ser sin juicios y sin censuras adentro de nosotras hasta que se resuelvan, hasta que los comprendamos y hasta que se puedan manifestar con amor; envueltos en ese amor los dejamos salir confiando en la obra que Dios hace en nuestras vidas, y los expresamos por medio del arte, las manualidades y la creatividad, los plasmamos en todo lo que hacemos para vivir con sentimiento puro.