miércoles, 6 de mayo de 2015

Flexibilidad

PSIQUE&SALUD
Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
6 de mayo de 2015

Flexibilidad
Por María Antonieta Campos Badilla

Para cada problema existente hay, por lo general, una multiplicidad de causas y, por lo tanto, existen diversas soluciones.
Si se trata de un problema en nuestro estado personal las soluciones se pueden aplicar desde diferentes campos:
Imagina que haces un tejido con tres hilos y la puntada de uno de ellos se suelta, en ese caso se soltarán las otras o, por lo menos, perderá consistencia el tejido.
De la misma manera funciona la integridad del ser humano, cuando hacemos un cambio en el cuerpo, esta afecta a las emociones, los pensamientos y las conductas, cuando sólo  cambiamos los pensamientos nuestras emociones, conductas y nuestro organismo en general se modifican también, y si eligiéramos sacar un rato para sentirnos felices veríamos cómo nuestras conductas y pensamientos se acomodan a este estado. 
Así, para tener un cambio en nuestra vida y solucionar un problema específico podemos dar el primer paso desde cualquiera de estas áreas.
Por otro lado, si el problema que queremos resolver es externo, las soluciones dependerán del tipo de análisis que hagamos. Cada uno analiza dependiendo del lugar desde el cual observa aquello que está aconteciendo, porque dependiendo de ese lugar percibe cierta información y, comúnmente, no percibe la que se encuentra en el lugar opuesto. Además, cada uno analiza lo percibido dependiendo de las experiencias que ha tenido en su vida anterior y que se le asemejan. Entonces, existen tantas formas de analizar y abordar un problema como personas existen.
Así, podemos ver qué tan complejo puede ser el analizar y solucionar un problema cuando sólo percibimos una parte de la información, la analizamos con una pequeña parte del conocimiento experiencial de la humanidad y la abordamos de manera variable, ya sea desde las emociones, los pensamientos o las conductas dependiendo de la historia y la preferencia de cada cual.
Pero también podemos imaginar que cuando se suman las informaciones, los aprendizajes y los esfuerzos de varias personas para solucionar un problema, los resultados tienden a ser significativamente mejores. Quienes hablan de la sinergia aseguran que uno más uno es más que dos. Podemos generar sinergia en la solución de los problemas cuando decidimos poner al servicio de los demás nuestra percepción y aceptamos las diferencias de percepción que nos aportan los demás. Así, para solucionar un problema se requiere flexibilidad.
Debemos ser flexibles para tolerar, aceptar, comprender y aprovechar diferentes formas de pensamiento, debemos ser flexibles para poner a funcionar diferentes estrategias de solución; para tratar de resolver, evaluar los resultados y ajustar o cambiar nuestros esfuerzos, una y otra vez, hasta que logremos aquello que deseamos o, mejor aún, aquello que funcione mejor.
Este es el tema que estaremos trabajando este mes: La flexibilidad.
Como recomendación para esta semana te sugiero observar algunos problemas (dos o tres) que se presenten en tu vida cotidiana o en la de alguien cercano; trata de pensar en diferentes formas de solucionarlo, enumera en una lista tantas posibles soluciones como puedas encontrar. Si no logras encontrar más de una solución, consulta con otros, pregúntales cómo lo solucionarían ellos y anótalo en tu lista sin juzgarlo. Te sorprenderá cuántos caminos hay para llegar a un mismo lugar.
Siempre he pensado que cuando Jesús desarrollaba su ministerio y hacía milagros nunca repetía los métodos, sino que actuaba de manera muy particular con cada persona. Para cada problema existente hay una multiplicidad de causas y existen diversas soluciones dependiendo de la vida de cada persona.



viernes, 24 de abril de 2015

Espiritualidad y Dios

PSIQUE&SALUD
Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
24 de abril de 2015

Espiritualidad y Dios
Por María Antonieta Campos Badilla

El último tema de este ciclo de reflexiones es la espiritualidad y Dios. Hablo de un ciclo porque aunque la divinidad se percibe con más conciencia después de desarrollar arraigo-sentido de vida, creatividad, autoaceptación, amor, comunicación clara y visión de mundo, justo es la divinidad la que da sentido a nuestra vida; así pues, donde terminamos y nos conectamos con Dios volvemos a empezar.
La Biblia enseña que “Dios es amor”. “Dios es el que todo lo llena en todo”. Es la gracia eterna. “El camino, la verdad y la vida”. Es la fuente de vida, de libertad, de salud, de todo lo bueno. Es la fuerza que mueve el universo. Nada se mueve sin su poder. “Dios es bueno”. El eterno. “El gran Yo Soy”. El Santísimo porque sólo ama y porque ama eternamente.
Algunos le llaman energía. Hay quienes piensan que es aquello que existe entre las fuerzas de las micropartículas que forman los átomos, aquello que no se conoce pero que se sabe que está allí porque determina el movimiento de todo aquello que sí se ve.
Algunos piensan en esta fuerza como un ente sin voluntad que, “por casualidad”, ha derivado en un universo perfectamente hermoso; tan perfecto, que es difícil pensar que realmente no haya una voluntad de por medio. Tan perfecto que estas personas dedican horas y horas de pensamiento para tratar de demostrar que no existe un Dios, sin tener ninguna prueba de ello aún.
Hay otros que le conocen como la sabiduría divida, la voluntad perfecta que convierte todo en bien, la eterna bondad, la fuerza generosa que nos hace evolucionar-siempre crecer-siempre mejorar, el equilibrio perfecto, lo que garantiza que todo lo que ocurre es bueno.
Esa gracia perfecta, regalo de vida, fuente de bendición está allí, aquí, frente a ti, dentro de tu corazón y del mío. Está en la naturaleza. Está en todo lugar. No está escondido; simplemente, su presencia es tan natural, tan parte de nosotros, tan cercano y nuestro, que parece imposible poder diferenciarlo de todo aquello que vemos; es tan nuestro como nuestro olor, el que no percibimos pero que todos los demás pueden sentir y diferenciar.

Él es el omnipresente, el omnipotente, el omnisapiente; ahí está, puedes sentirlo, respirarlo, vivirlo con conciencia o sin ella, en contacto con tu fuente y fortaleciendo tu espiritualidad o no, pero allí está y estará por los siglos de los siglos, eternamente y para siempre.

miércoles, 25 de marzo de 2015

De la Abundancia del Corazón...

Programa Manualidades y Arte para la Autoafirmación
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
25 de marzo de 2014

De la Abundancia del Corazón…
Por María Antonieta Campos Badilla


De acuerdo con nuestro esquema de reflexiones para el primer trimestre de este año hemos venido hablando de:

1.       El arraigo y nuestro propósito de vida
2.       Nuestras emociones, nuestra creatividad y nuestras metas
3.       El amor propio como fuente de nuestra fuerza de voluntad para alcanzar nuestras metas
4.       El amor que es benigno para todos y nos permite llegar a la cima

Continuarían en nuestra lista los siguientes:

5.       La comunicación (tema de hoy)
6.       La espiritualidad, el discernimiento, la intuición y la visión de mundo
7.       La conexión con la Divinidad

Hoy corresponde la comunicación, porque es precisamente con esta habilidad con la que podemos vincularnos con los demás para cumplir nuestro propósito de vida, cualquiera que este sea. Esta es la habilidad que sigue al amor.

¿De qué hablamos? ¿Qué comunicamos? “De la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). No importa cuál digamos que es nuestro propósito en la vida, si este no está arraigado en nuestro corazón no lo comunicaremos (accionaremos) adecuadamente. Lo que somos por dentro, hablamos (hacemos) afuera.

Así, la mejor forma de cumplir con nuestro propósito y con las metas plateadas es conocernos, conectarnos con nuestras emociones, darles lugar, reconocerlas y dejarlas resolverse hasta que estén en armonía, en paz; para cumplir con aquello que da sentido a nuestra vida hay que darle cabida a nuestra creatividad y amarnos a nosotros mismos para luego poder amar a los demás. (Reitero que estos son los temas sobre los que hemos venido reflexionando).

Hay una vinculación perfecta entre todos estos temas de los que hemos hablado. Cada vez que uno está en desequilibrio los otros se ven afectados, y cada vez que tenemos paz es porque hemos encontrado armonía entre todos estos temas.

Es por esto que he señalado una vinculación clara entre los que hay en nuestro interior y aquello que hablamos y hacemos al final; porque somos un todo compuesto por partes indivisibles, inseparables. ¿Por qué digo “comunicaremos” y “accionaremos” o “hablamos” y “hacemos” como si se tratara de una misma cosa? Porque de hecho lo son.

Esta vinculación entre la palabra y la acción, y a su vez entre la palabra y lo que está en el corazón o en la mente, se encuentra plasmada en diversas filosofías y visiones de mundo en las diferentes culturas; incluso en la política. Dentro de los ejemplos más famosos se cuenta que Margaret Thatcher dijo: “Pregúnteme qué estoy pensando. Cuida tus palabras, pues se convierten en acciones, cuida tus acciones pues se convertirán en hábitos, cuida tus hábitos pues se convertirán en tu carácter, y cuida tu carácter pues se convierte en tu destino. Nos convertimos en lo que pensamos”. Esto es lo mismo que decir que “de la abundancia del corazón (del pensamiento) habla la boca” y que aquello que comuniquemos se constituirá en nuestro accionar y en nuestro real propósito de vida.

Según la Biblia “En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho”. (Juan 1:1-3)

Ese poderoso y preciado Verbo, esa Palabra eterna y perfecta se encuentra en nosotros. Ese perfecto y eterno Amor es el que podría brotar de nuestros labios todo el tiempo. ¿Cierto?

Es precisamente el amor el que puede comunicar aquello que hará nuestro mundo mejor (véase nuestra reflexión anterior Amor para Llegar a la Cima). Pero el amor no se finge (o no por mucho tiempo); lo que hay allí adentro, lo que hayamos sembrado en nuestros pensamientos, eso es lo que saldrá al final y es mejor conocerlo, aceptarlo y resolverlo, que negarlo, reprimirlo y dejarlo explotar.

Al respecto hago un cuestionamiento sensible: ¿Es que acaso debemos tener emociones, pensamientos y palabras bonitas todo el tiempo? En su Epístola Universal Santiago escribió: “¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada?” (Santiago 3:11) Lo he pensado por muchos años, y sin querer contradecir a Santiago, y sin ignorar la profundidad y sentido real de sus palabras según el contexto, creo que a veces sí se puede; en algunas ocasiones llegan a brotar de nuestros labios palabras de amor acompañadas de resentimiento, y esto es así de cierto como el hecho de que nuestro arraigo a la vida a veces puede estar debilitado, nuestras emociones pueden ser ambivalentes, nuestra aceptación personal puede ser más fuerte en unas áreas que en otras, nuestro amor al prójimo puede ser inconstante.

De nuevo pregunto: ¿Qué estás hablando? ¿Qué es lo que comunicas continuamente? ¿Comunican tus palabras tus deseos de vivir, tu amor por la vida, un fuerte arraigo, un propósito claro? ¿Expresas tus emociones con fluidez y tu creatividad con pasión? ¿Dicen tus palabras cómo eres, dicen que reconoces todas tus virtudes, dicen que te amas y te aceptas a ti mismo(a)? ¿Dejan ver esas palabras la gran fuerza interna que te permite accionar? ¿Habla tu boca de amor, del amor veraz que sabe cuándo detener y cuándo impulsar? Cuando no es así, hay alguna de las áreas mencionadas en la lista de arriba que se encuentra en conflicto, y es necesario observarnos y escuchar lo que dice nuestra voz interior. Sólo reconociendo lo que hay adentro, sólo cuando lo comprendemos y nos aceptamos con amor, logramos hacer cambios profundos que nos permitan tener paz.

El reconocimiento y la autoaceptación son, pues, la primera estrategia para tener equilibrio y que brote de nuestra boca amor, paz, armonía, etc. Para ello necesitamos tiempo con nosotros mismos, tiempo de meditación.

Una acción posterior podría ser el sembrar más pensamientos de bien que pensamientos de mal, sembrar pensamientos de amor para cosechar palabras de amor. Y paradójicamente, los pensamientos se pueden sembrar hablando. ¡Un ciclo hermoso y muy conveniente para nosotros! Hablamos lo que hay en nuestro interior, pero aprendemos a pensar lo que hablamos.

Así, los psicólogos cognitivo-conductuales, los representantes espirituales de las diferentes religiones y aún el cristianismo, nos motivan a hacer afirmaciones positivas, afirmaciones que se hagan realidad al repetirlas una y otra vez. Algunos ejemplos comúnmente recomendados y que se refieren directamente a la lista de arriba:

1.       El arraigo y nuestro propósito de vida:  “Tengo mi vida por botín” (Jeremías 39:18), “Tengo vida, y vida en abundancia” (Juan 10:10), “No moriré sino que viviré y contaré las obras de Dios en mi vida”.
2.       Nuestras emociones, nuestra creatividad y nuestras metas: “Tengo paz que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7), “El gozo del Señor es mi fortaleza” (Nehemías 8:10).

3.       El amor propio como fuente de nuestra fuerza de voluntad para alcanzar nuestras metas: “Porque soy honorable y Dios me ha amado” (Isaías 43:4), “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:3), “No me ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (II Timoteo 1:7)

4.       El amor que es benigno para todos y nos permite llegar a la cima: “Mirad cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos, en armonía” (Salmo 133:1)

Y para el quinto tema: La comunicación, la recomendación Bíblica al respecto de nuestros pensamientos sería: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad” y yo añado: “esto hablad”; porque nuestro esfuerzo consciente por hablar y hacer algo de manera repetitiva será automatizado en nuestro cerebro después de un tiempo, se convertirá en nosotros, en nuestra esencia interior.


Obsérvate, reconoce lo que hay en tu interior, no lo rechaces, más bien comprende sus razones conoce su fuente; acéptate, ámate, no juzgues, habla bondad para ti y para los demás. El amor terminará por arraigarse profundamente en ti y brotará de tus labios, de tus ojos, de tus manos y de todo tu ser como brota el agua de una fuente de agua dulce, como brota el agua de la fuente ideal de la que habla Santiago.

lunes, 23 de marzo de 2015

Amor para Llegar a la Cima

 Psique&Salud
TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
18 de marzo de 2015.
Amor para Llegar a la Cima


Por María Antonieta Campos


Cuando la yunta de los bueyes que jala la carreta se rompe en una cuesta empinada, y urge llevar la carga a la cima para poder prosperar, entonces hay que empezar a empujar. Puedes empujar con fuerza o puedes empujar con amor.

Cuando yo era una adolescente solía preparar algunas reflexiones para los campamentos de colegio a los cuales yo asistía como parte del grupo de líderes. Mi mejor amigo me reclamaba porque decía que yo siempre escribía sobre el amor; a mí, en mi preciada inocencia, no se me ocurría que pudiera haber un tema más interesante, pues el amor es aquella fuerza que impulsa todo.

Ya en edad universitaria escuché cualquier cantidad de reflexiones sobre el pasaje de I Corintios 13 que habla sobre el amor. Estas eran, básicamente charlas manipuladas (por hacer más énfasis en unas partes del pasaje y no en otras, y por añadirle lo que nunca fue dicho), charlas promotoras de la tolerancia incondicional y, en algunos casos, promotoras de la sujeción de la mujer.  Parecía que el pasaje dijera: el amor es sufrido, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, así que aguante las malacrianzas de su marido y no se irrite. 

¡Horrible malversación! Y más horrible que la sociedad aprendiera a juzgar a los cristianos interpretando con error que todos los seguidores de Cristo promovían tal estilo de vida.

En mi vida adulta, sin embargo, he escuchado a muchas personas expresarme con dolor que no quiere oír nunca más ese pasaje, que no quieren que les digan que tienen que sufrir porque ya han sufrido mucho.

Pongamos el pasaje en contexto; se supone que es un pasaje que fue escrito a la luz del evangelio de Cristo. ¿Acaso alguien puede decir que Jesús sanó a alguno de sus seguidores y lo envió luego a sufrir?, ¿acaso él dejó que apedrearan a aquella mujer a la que los demás condenaban por adúltera? y ¿será que cuando las multitudes tenían hambre las dejó sin comer y les reclamó por no estar trabajando? No, todo lo contrario, Jesús alimentó, sanó, perdonó, ayudó, restauró; les dio un lugar digno a las mujeres, a los pobres, a los que con su corazón buscaban compasión; comprendió su pasado, sus motivos, sus necesidades y perdonó todo aquello que los líderes religiosos de la época jamás hubieran perdonado.

No trató Jesús igual a los fariseos ni a los mercaderes del templo. A estos los cuestionó, los ubicó y les puso límites; le señaló puntualmente lo que no estaban haciendo bien, precisamente, no actuar con amor sino de forma legalista. Y nadie puede decir que sus regaños y sus calmas o intensas verdades hacia ellos iban carentes de amor.

Así, en ese espíritu y con esa visión debería leerse el pasaje completo y tal cual está escrito:

1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor nunca deja de ser

Hasta aquí, el pasaje sólo está diciendo que aquello que ha sido especialmente valorado por las altas jerarquías sociales no es el fundamento firme del ser humano, no es lo que nos da valor. Los primeros cuatro versos indican que no son tan valiosos los conocimientos y poderes espirituales, no son tan importantes las ciencias ni la visión de mundo que nos permiten hacer negocios y enriquecernos, tampoco es tan honroso el desprendimiento ni la generosidad,  ni mucho menos es deseable el ascetismo, ahí lo dice: no se trata de entregar el cuerpo para ser quemado, no se trata de soportar dolor.

Entonces, ¿a qué clase de sufrimiento se refieren el verso 4  y el 7? Al más simple, al más sano, al que se vive de manera natural y en libertad cuando una  persona con buena autoestima se enamora de otra persona con igual cualidad. Al dolor que siente la novia (y que incluye palomitas en el estómago) cuando el novio se va y promete regresar a visitarla al día siguiente. A la angustia que siente la madre cuando ve a su hijito enfermo y se queda junto a su cama acompañándolo por la noche, la madre no querría estar en ningún otro lugar si su presencia es esencial para el bienestar del niño y si lo ama de manera sana. Este sufrimiento se refiere a la tristeza  de ver al amado agobiado o en problemas y hacer lo que pueda para que esté mejor. Se refiere a ese sufrimiento que impulsa a la compasión y a hacer un esfuerzo por empujar la carreta juntos pero sin lastimarnos la espalda; para que la carreta llegue a la cima ninguno de los dos debe lastimar su espalda; los dos deben empeñar igual esfuerzo, los dos deben ponerse de acuerdo, deben buscar los mejores recursos a la mano, pero ninguno debe salir lastimado porque el amor es benigno, y ese es quizás el tema que olvidaron mencionar aquellas reflexiones que escuché en mi época universitaria. El amor es benigno y lo es para mí también; es benigno con todos.

Además, en el mismo verso 4 dice que  el amor no tiene envidia, y esto es fácil de entender, porque no tiene envidia el que tiene suficiente autoestima (amor propio). Y en la misma línea también dice que no es jactancioso porque quien se ama suficiente a sí mismo y no depende de la aprobación de otros, ni se envanece, sino que sabe que el valor de todos los seres humanos es el mismo, excelso; el valor del amor que Jesús nos proclamó, el valor de Su vida misma; porque este pasaje, al fin y al cabo, se comprende sólo a la luz de su evangelio por el cual fue escrito.

En el verso 5 se nos hace ver que el amor discrimina lo bueno de lo malo y no hace nada indebido, pone límites, no permite nada indebido hacia uno mismo ni hacia los demás.  Y este mismo verso nos hace ver que el amor no busca lo suyo porque no somos seres aislados. La conciencia de que somos parte de nuestro entorno y nuestro entorno de nosotros, y de que nuestras acciones nos afectan al mismo tiempo a quienes nos rodean como a nosotros mismos, es una conciencia inherente al amor. Esa conciencia del propio ser,  el saberse parte del todo, la conciencia de que todo lo que Dios quiere para nosotros es bueno, esa conciencia engendra en nosotros paz que sobrepasa todo entendimiento y nos permite actuar buscando el beneficio de todos; por eso, el amor no se irrita.

El amor comprende, porque se basa en la verdad completa y no en partes de ella; por eso el verso 6 dice “se goza de la verdad”. Esto quiere decir que el amor establece un balance entre la compasión y el perdón y así busca la justicia de la que habla este mismo pasaje, y por ello se reitera lo que dice el verso 5: “no guarda rencor”, pero establece la justicia a través de la verdad.

En el verso 7, de nuevo dice “todo lo sufre”. Sí, se puede empujar la carreta en los momentos más difíciles si se hace con amor, porque el amor genera esperanza (“todo lo espera”), genera convicción (“todo lo cree”) para actuar de acuerdo a nuestro sentido de vida y a nuestros valores, para esforzarnos hasta alcanzar nuestras metas y aún superar los obstáculos que la vida presenta (“todo lo soporta”).

“El amor nunca deja de ser”, dice en el verso 8. Y yo recuerdo que “ni lo alto, ni lo profundo, ni la vida, ni la muerte, ni el mal podrán separarme del amor de Dios”. (Romanos 8:39)

miércoles, 4 de marzo de 2015

Para Perseverar: Poder, Amor y Dominio Propio

TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
4 de marzo de 2015.
Para Perseverar:                                     Poder, Amor y Dominio Propio
Por María Antonieta Campos


Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. (II Timoteo 7:9)

Este año hemos estado reflexionando sobre la forma en la que podemos desarrollar una vida con sentido, con propósitos y metas claras, con actividades y recursos bien definidos para cada situación que enfrentamos, y con capacidad de automonitoreo de los logros y del rumbo que con nuestras actividades vamos tomando.

Planear puede haber parecido difícil y, sin embargo, era la parte más sencilla de nuestro viaje. Ser perseverante y tener disciplina conforme pasa el tiempo suele ser más difícil de lo que pensamos. Para lograr lo que nos hemos propuesto debemos revisar si nuestra vida está en equilibrio apuntando a nuestras metas de la misma manera en que una brújula apunta al norte.

Una vida en equilibrio es una vida que tiene arraigo, que sabe de dónde viene su fuerza vital, cuál es su fundamento. Es por esto que nuestra primera reflexión del año 2015 tenía que ver con nuestro propósito y sentido de vida.

Sobre este fundamento teníamos que ejecutar un segunda tarea: Enfocar nuestra atención, nuestra creatividad, nuestras emociones y nuestros placeres en metas específicas que quisiéramos realizar; estábamos proponiendo metas y actividades que nos dieran placer y satisfacción con respecto a nuestro bienestar y el de las personas con quienes nos relacionamos, metas que nos permitieran desarrollar emociones acordes a nuestro propósito de vida.

En la tercera etapa de este programa nos corresponde ejercer autocontrol; por eso he iniciado esta publicación con el versículo de Timoteo. ¿Por qué se señala en la Biblia una triada indisoluble entre poder, amor y dominio propio? Creo que porque el fundamento de un amor sano es el autocontrol. Para que todo aquello que hagamos resulte bien, debemos hacerlo con amor, y hacerlo con amor significa hacerlo con cuidado, hacerlo reduciendo al máximo los riesgos para todos, hacerlo en el momento oportuno, con la fuerza y precisión correctas, ni más, ni menos.

Una persona con buena autoestima sabe ponerse límites y ponerlos a su contexto; asume las responsabilidades que le corresponden y se las asigna a otros según lo que es justo; tiene fuerza de voluntad, conoce su poder personal y tiene conciencia de su individualidad, su esencia; por todo esto, es es una persona que puede controlarse. Así, se controla el que se conoce y se acepta a sí mismo. No en vano se dio el mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39).  Entonces, nuestra tercera actividad es primero intentar aceptarnos y amarnos sin juicios, dale lugar a nuestra creatividad personal sin juzgarla, y poner límites y ordenar nuestra vida según nuestro fundamento, nuestro sentido de vida (no según el fundamento de los demás). Cada uno es diferente y tiene un propósito diferente, una individualidad sagrada que nos ha sido dada por Dios; dejémosla ser.

Con ese fundamento de autoaceptación, disfrute y autocontrol se puede trabajar en la cuarta etapa: Amar. Con amor se toman decisiones acertadas basadas en la comprensión, el perdón y la compasión; y sólo cuando trabajamos de esta manera logramos superar los obstáculos que se nos van presentado y establecer los vínculos y las redes sociales que necesitamos para desarrollarnos de manera óptima.

El amor será, así mismo, el fundamento de la comunicación (la quinta actividad en la que nos enfocaremos en reflexiones próximas), la intuición, el discernimiento y la espiritualidad personal que nos permiten desarrollarnos con visión (sexta), y la conexión con la Divinidad que da un sentido superior a nuestras vidas (sétima).

Por ahora, las/los motivo a enfocarse en quiénes son, a aceptarse tal cual son y a disfrutar de la esencia tan maravillosa que Dios les ha dado, para así poder desarrollar el poder y el autocontrol que les permitirá amar sin condiciones.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Los Recursos para Alcanzar las Metas y los Planes

TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
18 de febrero de 2015.

Los Recursos para Alcanzar las Metas y los Planes
Por María Antonieta Campos


¿De dónde vienen los recursos para alcanzar las metas y los planes que nos planteamos al iniciar un nuevo ciclo en nuestras vidas? En principio tendríamos que definir qué son los recursos.

Estamos acostumbrados a pensar primero en todos aquellos bienes materiales  y las características del entorno que nos sirven para trabajar por un objetivo. Pero también existen recursos internos, aquellos que suelen venir antes que los materiales; me refiero, a los valores, a las emociones positivas y motivadoras, a las habilidades de pensamiento y resolución de problemas y a la fortaleza espiritual. Todo lo que nos ayuda a resolver un problema es un recurso con el que contamos.

Para contestar la pregunta inicial recordé algunas promesas bíblicas que me han inspirado en algunas ocasiones: Para empezar la Biblia dice que todo es nuestro, nos enseña que hemos sido dotados de talentos que debemos poner a trabajar—a producir, nos enseña, nos promete prosperidad, una cosecha al ciento por uno, nos dice que Dios envía la lluvia temprana como la tardía (es decir, la bendición a su tiempo y la bendición que restaura aquello que nos fue quitado) y nos dice que con esa lluvia dará su fruto la tierra (es decir, nuestra vida), se refiere a las vides (nuestro gozo y prosperidad espiritual), y al trigo y el ganado (nuestra prosperidad material).

Ya había mencionado el verso “Dios es el que todo lo llena en todo”; esto quiere decir que Él es nuestra fuente, Él es quien nos “revela los secretos muy guardados y los tesoros escondidos”. Uno de estos secretos se encuentra en los Salmos, cuando dice que nuestras cámaras se llenan con ciencia, prudencia y sabiduría.

A continuación, anoto las definiciones literales encontradas en Wikipedia para estos términos, a petición de las señoras de las Tardes de Manualidades y Café:

La Real Academia Española indica que la palabra ciencia viene del latín scientĭa que significa conocimiento, y que “es el conjunto de conocimientos estructurados sistemáticamente. La ciencia es el conocimiento obtenido mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, a partir de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Ciencia)

De la misma fuente aprendemos que “la prudencia es la virtud de actuar de forma justa, adecuada y con cautela, definida por los Escolásticos como la recta ratio agibilium, para diferenciarla del arte recta ratio factibilium. También se entiende como la virtud de comunicarse con los demás por medio de un lenguaje claro, literal, cauteloso y adecuado, así como actuar respetando los sentimientos, la vida y las libertades de las demás personas. Actualmente se ha impuesto el significado de actuar con precaución para evitar posibles daños”. (http://es.wikipedia.org/wiki/Prudencia)

Finalmente, “la sabiduría es una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia propia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común”.  (http://es.wikipedia.org/wiki/Sabidur%C3%ADa)

“Todo don perfecto viene de lo alto”, así que estos tres recursos primarios vienen de Dios y tienen la capacidad de permitirnos llenar nuestras vidas de otros recursos que aparecen en un orden secundario, aunque sean los que usualmente pensamos de primero: me refiero a los recursos materiales.
Les propongo que hagamos un ejercicio; si han venido leyendo las reflexiones anteriores será más fácil. El ejercicio consiste en escribir tres de las metas que nos hemos planteado este nuevo año y  anotar a la par los recursos primarios que necesitaríamos para alcanzarlas y en una tercera columna los recursos secundarios o materiales. Les doy un ejemplo de mis propias metas:

Meta
Recursos primarios:
Recursos secundarios
Ofrecer una educación de calidad a los adultos mayores
Ciencia: Metodologías andragógicas (educación de adultos), teorías de la plasticidad cerebral, de la estimulación cognitiva, del desarrollo del pensamiento crítico y creativo y del envejecimiento activo.
Prudencia: Ocupar un rol facilitador flexible, respetuoso, en el que soy más una coaprendiz, ser paciente.
Sabiduría: Escuchar el consejo, respetar la experiencia, tolerar las diferencias de pensamiento, “enséñame de tal modo a contar mis días que traiga al corazón sabiduría” (Salmo 90:12)
Definir y suplir los materiales adecuados para las manualidades y actividades creativas.
Acondicionar el espacio (taller) según las necesidades de las personas con que trabajo.
Tener al día los servicios de agua, luz, alimentación, etc.
Hacer mercadeo de los servicios que se brindan a las poblaciones de interés.
Llevar expedientes de seguimiento y tener una planeamiento oportuno y flexible.
Acceso a fuentes de referencia: Internet, artículos y libros de Psicología, Educación y Artes, la Biblia.


Si lo pensamos bien, los recursos materiales son una consecuencia natural de los primarios; siguiendo el ejemplo anterior, las teorías y metodologías para la educación del adulto mayor me ayudan a definir con más claridad, los materiales y el diseño del entorno de trabajo, el rol que sigo como facilitadora determina la necesidad de llevar un registro en expedientes, llevar un planeamiento ordenado y por escrito, la sabiduría me indica en cuáles fuentes buscar mi norte.

martes, 20 de enero de 2015

Proyecto de Vida y Propósitos de Año Nuevo

TARDES DE MANUALIDADES Y CAFÉ
21 de enero de 2015
Proyecto de Vida
y Propósitos de Año Nuevo
Por María Antonieta Campos Badilla

Habiendo aclarado cuál es nuestro proyecto de vida (el mío es vivir amando-dando, véase la reflexión de la semana pasada) entonces nuestros propósitos de año nuevo deberían ser coherentes y mantener una relación cercana con estos.
Tener nuevos propósitos cada año no es una obligación, pero es una buena práctica para quien quiere asegurarse de caminar hacia el lugar al que quiere llegar. Y planear las actividades más pertinentes para alcanzar nuestros objetivos y organizarlas en el tiempo y de acuerdo con nuestras posibilidades reales no es fácil.
Una buena recomendación para organizar los propósitos de año nuevo  es abarcar todas las áreas de nuestro ser integral, y hacer listas de chequeo en las que podamos definir cuáles actividades realizaremos para crecer en cada área seleccionada,  y luego poder marcar cada actividad en el momento en que cumplimos con ella. Al final del año podremos tener una noción clara de lo que logramos y lo que no. El tiempo, también tiene que estar definido, pero de esto hablaremos más adelante; por ahora definamos las áreas importantes, para mí son las siguientes:
1.       Atención personal y salud integral (espíritu, alma y cuerpo). Una persona que no se nutre a sí misma con amor y atenciones para su salud integral difícilmente contará con los recursos para dar.
2.       Desarrollo de las competencias profesionales y de ejecución cotidiana. Tanto personal como académica y profesionalmente necesitamos crecer, entre más crecemos más posibilidades tenemos de impactar nuestro entorno con aportes positivos; también es necesario esforzarnos por desarrollar mejores competencias para satisfacer nuestras necesidades personales cada día.
3.       Tiempo para compartir y establecer vínculos. El compartir se logra cuando dedico tiempo a estar con otros, a observarlos, a escucharlos, a comprender sus necesidades, cuando me dispongo a dar en un espacio de tiempo estructurado en el que le doy mi amor y atención a una persona, un grupo o un  ambiente específico.
Ahora bien, si se trata de establecer propósitos de año nuevo, entonces es necesario definir actividades específicas por realizar. Sigamos con el ejemplo de la semana pasada; les cuento que en estos días he logrado comprar algunos productos a la vendedora de flores de la calle, pero una pequeña ayuda no constituye un estilo de vida que dé sentido a mi existencia. Para mejorar puedo pensar que quedan otros muchos pendientes en mi lista de formas de compartir, por ejemplo,  acomodar mi closet y seleccionar un grupo de prendas de vestir para regalar, organizar mis finanzas y compartir un porcentaje con alguien que lo requiera, continuar con mis publicaciones en este blog para ayudar a quienes puedan necesitar  organizarse un poco, atender a las personas que llegan a nuestros talleres con mucho amor y esmero, etc., pero hacer las cosas en desorden puede implicar simplemente una buena intención y no un propósito alcanzable. Así, he decidido utilizar mi diario de autoconocimiento para registrar todo aquello que hago y que se relaciona directamente con mi proyecto de vida.
En este diario anotaré:
1.       Una actividad semanal que haya ayudado de manera especial a mejorar mi bienestar personal. Trataré de alternar entre el registro de actividades espirituales, socio-afectivas y del cuidado de la salud física.
2.        Una actividad semanal en la que haya podido mejorar mis oportunidades de desarrollo de competencias; por ejemplo, mi participación en el concurso de alguna consultoría, el avance en alguno de los capítulos de mi tesis, alguna reunión con alguna empresa o grupo con el que pueda establecer convenios, el diseño de una nueva colección de joyas y accesorios, una charla impartida, un curso ganado, etc. En cuanto a mis competencias más cotidianas y personales puedo anotar cuando haya terminado de leer algún libro interesante, cuando haya escrito algún ensayo o carta significativa, cuando haya pintado un cuadro que me gusta, cuando haya colaborado con mi familia en la resolución de algún problema particular, y cualquier otra que me haya requerido un esfuerzo cognitivo suficiente para desarrollar más habilidades para mantener mi independencia.
3.       Una actividad semanal en la que haya compartido con una persona o un grupo en especial, procurando que ese compartir trascienda en sus vidas y que no sea sólo una ayuda pasajera poco significativa.
     Es así de sencillo, los propósitos de año nuevo deben traducirse en actividades medibles con productos tangibles. Tres por semana, asegurarán el cumplimiento de mis propósitos y ayudarán a fortalecer mi sentido de vida.
     Ahora bien, te motivo a definir tres áreas de trabajo como lo he hecho yo en este escrito, y a registrar tus logros semanalmente. Tres logros por semana. Y en cuanto a la actitud por mantener durante el año recuerda: “Dios pone en nuestro corazón el querer como el hacer” (Filipenses 2:13), poner atención a tu corazón será suficiente para mantener tu norte.